La pereza de vivir tu vida

boat_parts[1]
Desde temprana edad he estado expuesto a múltiples culturas del planeta y como gran parte de nosotros, a la anglosajona, preponderante a finales del siglo XX en todo el mundo. Ya de pequeño inventaba el inglés en mi boca para tararear las canciones de Pink Floyd, Beatles o de la banda eurodance de turno. Después, con los años, mis mejores notas a fin de curso eran en inglés.

Sobre los 25, ya interesado en el crecimiento personal y la expansión de la consciencia, me di cuenta que el mayor número de gurús, coaches, motivadores, escritores de crecimiento personal y maestros espirituales provenían de países anglosajones o usaban el inglés. Me fui dando cuenta también, que por alguna razón, las culturas anglosajonas son más proclives que las mediterráneas o latinas a gestionar conscientemente sus procesos internos. Su pensamiento, su sistema de creencias, sus hábitos, sus emociones, sus necesidades. No es de extrañar que haya miles de libros de autoayuda ingleses o americanos. Y no es de extrañar que muchos de ellos, de autores como Eckhart Tolle o Wayne Dyer hayan alcanzado varias veces el número uno de ventas y hayan sido destacados por periódicos como el New York Times.

Aquí, en el Mediterráneo, todavía es habitual ver que alguien ponga cara extraña cuándo se le habla de crecimiento personal o de…uy…voy a decirlo…libros de autoayuda!! No! Esperen! No se vayan!

De esos libros, los hay más inspirados y de menos, claro está. Sin embargo, parece que nadie cae en la cuenta que «libro de autoayuda» significa que uno se ayuda a si mismo, a través del libro. De forma activa. Parece que en nuestras culturas, más enfocadas al placer y el hedonismo -¡como buen hedonista lo digo!- esperan que situando el libro en la mesilla de noche, el conocimiento que se alberga en él, se transferirá mágicamente al sujeto causando hábitos, actitudes y acciones nuevas.

Suelo conocer a gente de todo el planeta, y me suele pasar a menudo, que encuentro personas inglesas o americanas que saben acerca de sus limitaciones, sus tendencias, sus patrones, sus miedos, sus deseos y gestionan todo eso activamente, con la mejor de sus capacidades. En cambio es común en latitudes más tropicales encontrarse con una especie de desidia, devaluación y hasta ridiculización de lo que vendría siendo hacerse cargo de la propia vida, responsabilizarse. Vivir tu vida. Parece que la queja, el victimismo, el «yo no sé nada», la ignoráncia orgullosa de serlo y demás actitudes crecen más bajo el sol.

Soy plenamente consciente de que estoy generalizando y conozco muchas maravillosas personitas por estas latitudes que se hacen cargo responsablemente de su vida. Sin embargo, si me interesa mostrar esos enfoques diferentes hacia la vida, que se manifiestan a menudo a través de las pequeñas diferencias culturales.

Parece que desde un punto de vista práctico y funcional, es una decisión inteligente y lógica la de conocer de que dispones como ser humano. Dicho de otra forma, tomarte el tiempo para observarte, escucharte, sentirte y conocerte. Es así como conoces tus miedos, tus deseos, tus puntos fuertes, tus puntos débiles, tus herramientas, tus tendencias, tus patrones, tus hábitos, tus necesidades básicas y en definitiva, todo aquello que es necesario saber para sacar el máximo partido a tu vida y a cada situación de las que se da en ella.

Es vivir activamente el «adentro», para que el «afuera» fluya más acorde.

Sin embargo, tampoco sería justo decir que nada de problemático hay en el enfoque activo, y que nada de provecho puede encontrarse en el enfoque accidental. Uno puede perderse en un exceso de autogestión, e indigestarse con demasiado pensar. Y es cierto que la vida es fluir caóticamente en el orden natural y eso es lo que simbolizan para la especie humana las culturas latinas y africanas. Y también es cierto que para fluir debidamente, sin agujeros en la barca, uno tiene que disponer de su caja de herramientas e ir adaptando y actualizando las características y funcionamiento de la barca.

Así pues, creo que en este momento histórico, en el que el mundo y la humanidad empiezan a descubrir la Unidad que conforman, es importante que sepamos aprovechar lo mejor de cada enfoque parcial, de cada perspectiva concreta, para crear un enfoque y una perspectiva que integre la sabiduría humana al completo.

Y recuerda que para fluir, debes depurar tu barca y recuerda que con depurar tu barca, no basta. Hay que fluir.

2 comentarios sobre “La pereza de vivir tu vida

  1. Me encanta la forma clara y directa del autor! Encierra verdad y contundencia cuando afirma que no solo hay que depurar sino también fluir , ambas actitudes merecen ser tenidas en cuenta! Gracias!!!!

    Me gusta

  2. if I am to trust google translate on this (and I do!)…. this is a great piece. Lots of thought provoking. I read this at work today and realised although I have thought a lot about cross cultural counselling (humanistic forms of making meaning) I hadn’t considered a European context.
    I’ve read around ideas regarding different religions, eastern attitudes to mental well being and the beginnings of narrative therapy as a response to addressing the needs of the Māori communities in new Zealand, not suited to a «western ideal» of well being. BUT I had never thought about looking closer to home and thinking about Europe. I have often struggled to explain my job in France as it appears the equivalent does not exist….this article goes some way to pointing to why that might be. Time for me to read around a bit more.
    Massive food for thought …thank you!

    Me gusta

Deja un comentario

Este sitio utiliza Akismet para reducir el spam. Conoce cómo se procesan los datos de tus comentarios.