Parejas, salvavidas e indicadores

Fuel-Gauge-almost-empty[1]Miedo de primero. Miedo de segundo. ¿De postres? Miedo!

Esa es la dieta a la que probablemente serás sometido una vez encarnes en la Tierra. ¿Somos víctimas de ello? No, hemos decidido libremente nacer en el lugar, tiempo y circunstáncias en las que nacemos. ¿Tiene un efecto sobre nosotros? Desdeluego.

Todos los apartados de tu vida -Salud, dinero, trabajo, familia, relaciones, creatividad, sexualidad…- pueden ser enfocados des del miedo o des de la confianza (que para mi es un sinónimo de amor). Y el efecto de tomar un enfoque u otro es totalmente diferente y opuesto, aunque en cierto modo, acaba en el mismo sitio. Tanto el miedo como la confianza van a enseñarte grandes lecciones, la diferéncia es que si las aprendes sintiendo miedo y sus familiares -pena, frustración, rábia..- será un viaje denso, pesado y doloroso. Y teniendo en cuenta que si lo enfocas desde la confianza en la vida, en tí mism@ y en que sólo sucede aquello que debe suceder, el viaje podrá añadir estados como la pasión, la libertad y la plenitud a la paleta emocional.

No deja de ser curioso que, por miedo, tomamos decisiones (siempre basadas en la idea de que algo -amor, dinero, tiempo, etc…- es escaso) que lo único que hacen es confirmar el miedo que teniamos. ¿Tengo miedo a quedarme solo? Tranquilos, voy a encargarme de molestar a quien venga para confirmar mi miedo e inconscientemente librarme de él. Aquel miedo en base al que actuamos, se transforma en realidad a través de las decisiones que hemos tomado condicionados por el enfoque temeroso. Así pues, el miedo no nos alerta de un peligro futuro, si no que nos alerta que si no cambiamos nuestra perspectiva a una de confianza, ese futuro será el que nosotros mismos estamos creando.

Y en las relaciones de pareja, esto se multiplica por mil. Hasta el punto que la mayoría de relaciones en nuestra cultura están basadas en cosas como la protección, la supervivéncia, el miedo al mundo, a uno mismo o a lo ajeno. Usamos las relaciones como un paraguas de las cosas que no entendemos y que tememos, del mundo y de nosotros mismos. Y claro, como miramos el mundo con ojos de refranero, de telediario y de «A ver por dónde me cae la colleja», empezamos a temer también el paraguas y la persona que tenemos al lado.

Cuando una unión se fundamenta en el miedo, vive en el miedo y los que la conforman también. El miedo al cambio, el miedo al que dirán, el miedo al rechazo, el miedo a la perdida, el miedo al compromiso, el miedo a equivocarse, el miedo a la felicidad, el miedo a la libertad del otro o a la propia, o a todo tipo de libertad.

Lo curioso de todo esto, es que este juego sólo sucede en nuestras mentes, como si cogieramos un papel vegetal y dibujaramos garabatos oscuros y caóticos en él, para superponerlo al mapa de la vida y entonces decir que la vida es muy complicada.

No lo és.

La vida puede ser triste a veces, desafiante, confusa, peligrosa, sorprendente o dura otras veces. Pero el fundamento es muy fácil. Si quieres vivir cualquiera de esos tonos de la paleta humana en baja resolución, elije miedo. Si quieres una versión HD de todo ello, elije amor. Y si elijes amor, ya no tiene sentido considerar a una pareja (o varias) como un salvavidas. No hay vida que salvar. Tu vida está a salvo aquí y ahora, estás respirando, felicidades!

¿Por qué no juntarnos con otras personas para compartir, en vez de tratar de extraer seguridad de ellas para subsanar la inseguridad que nosotros mismos generamos al creer en perspectivas de escasez y de miedo? ¿Por que no tomar cada uno su programación mental y con responsabilidad, ir detectando y reprogramando esas partes de nuestra psique que han sido deformadas, abolladas y traumatizadas por un reguero continuo de bombas, robos, corrupciones, cuchillos y mentiras?

Las relaciones de pareja (sea cual sea su naturaleza estructural -monógama, poliamorosa, anarquica…- tienen la función sagrada de reflejarnos nuestros miedos e inseguridades más profundas y nuestras tendéncias más destructivas, para así, haciéndo el viaje de afrontarlas responsabilizándonos por lo que llevamos dentro en vez de victimizarnos, culpar o proyectar en el otro la raíz de nuestro sentir, poder descubrir que eso que parecía tan grande, temible o peligroso, una vez atravesado es una simple creencia en nuestra mente, que generaba una emoción en nuestro cuerpo. Y cada vez que uno hace eso, tiene más claro que el miedo es un mero indicador, como lo és el de la gasolina en el coche. Uno indica que el combustible está apunto de acabarse, el otro indica que nuestra perspectiva dista de ser una basada en el amor, la confianza en la vida y en definitiva, la verdad que llevamos dentro.

No entres en pánico por que el indicador de la gasolina esté abajo, simplemente toma responsabilidad y ves a una gasolinera. No entres en pánico por que el indicador del miedo esté zumbando, simplemente toma responsabilidad y revisa tus ideas acerca del tema. Y cuándo haces esto, la pareja ya no es un salvavidas, por que tú te estás encargando desde dentro de fertilizar una tierra en tu cerebro, en la que bonitas plantas aromáticas y flores multicolor puedan crecer. . Y cuándo digo «lo mejor para tí», no me refiero a lo que tu mente consciente, influenciada por miles de inputs desde que nacemos, cree que quiere, si no a lo que en verdad quieres acorde con el recorrido de vida que tu mismo te has establecido desde un nivel mucho más elevado de claridad (antes de encarnar en tu cuerpo).

El miedo explota recursos, el amor comparte bienes y los multiplica. No explotemos nuestras relaciones, compartamos nuestro amor.

Un comentario en “Parejas, salvavidas e indicadores

  1. Excelente artículo!!! El autor ya nos tiene acostumbrados a su excelencia . Nos plantea situaciones y conflictos de vida para que surjan las reacciones , las distintas opiniones, y porque no las conclusiones! Visto lo visto coincido en que el amor y el compartir sería un medio casi infalible para terminar con los miedos cualesquiera que sean!

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